Sigilo Una oración para la noche de San Juan
Paula Susaeta Cucalón
Paula Susaeta Cucalón es abogada especializada en propiedad intelectual. Se dedica a la gestión cultural desde los años 90. Mundo digital, producción audiovisual y curación de contenidos, estrategias y reflexión son sus ámbitos naturales. Trabaja con fundaciones desde los 2000, y hoy es responsable de marketing internacional en Fundación Mapfre. En su día fue parte del colectivo paupac azul y colaboradora de la aventura El Estado Mental. De todo lo que hace, la revista La fundación es lo que más le apasiona. Escribe en Vendrán las iguanas. Hace collage desde que tiene recuerdos.
Sara Herranz
Sara Herranz (Tenerife,1986) es escritora e ilustradora, reconocida por su trabajo en narrativa gráfica e ilustración editorial. Ha publicado los libros Todo lo que nunca te dije lo guardo aquí (2015) y La persona incorrecta (2017), consolidándose como una de las voces visuales más destacadas de su generación. También ha ilustrado obras de autoras y autores como Simone de Beauvoir, Elena Gallén y Jesús Fernández Santos. Ha colaborado con editoriales como Penguin Random House, Alfaguara y Lumen. Su trabajo explora cuestiones relacionadas con la identidad, las relaciones y la representación femenina.
https://sara-herranz.com/
¿No sabes lo que es un sigilo? Es un emblema cargado de poder mágico para recordarte un deseo y hacerlo posible. Un símbolo que concentra la intención de un deseo, siempre positivo. Has de escribir ese deseo en una frase. Luego eliminar las vocales, y las consonantes repetidas: con las letras que quedan construyes un dibujo, el deseo queda atrapado en él. Se diferencia de un talismán en que el talismán busca atraer a tu favor un poder astral y del amuleto en que éste es un objeto defensivo y suele ser natural. Hice un sigilo mágico y lo llevo conmigo. La realidad es que hice dos, pero para quien lo hice renegó y tuve que romperlo. Romper un sigilo, aunque te lo pidan, es algo poderoso, El mío y mi poder lo llevo conmigo.
Duermo con un libro bajo la almohada. Son mis palabras, pero las han transformado en libro personas que me quisieron hacer un regalo. Que privilegio enorme un regalo, y más un regalo así. Duermo con iguanas relajadas verde plata y mi horizonte bajo la almohada: se ordenan mis sueños, se calman mis tempestades. Se encauza la potencia y el poder se reconoce enorme y silencioso.
Creo. En todas sus acepciones, creo.
Detesto intensamente a las personas que se dan con los límites de las cosas: contra las paredes de los pasillos, el borde de las sillas, las esquinas de los afectos. También paso los días ensanchando los perímetros de lo existente cuando las situaciones me quedan justas, limitantes y estallan los botones. Nada peor que una cremallera que no sube. Pero no soporto la falta de equilibrio. Me produce una desazón inigualable, como una cuchara húmeda que se mete en harina. Porque bailar en puntas es invocar a las meigas, los espíritus y los ángeles. Yo hoy los invoco a todos con este sigilo. Y no me interesa quien no pueda abrir este canal. Necesitamos temple y compostura para soñar.
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